Octubre 04, 2010
Les doy la bienvenida al inicio de un ejercicio que pretende fomentar el libre debate de ideas y conceptos. A partir de hoy, "Política Función" sale de las cabinas para tomar más vida. Gracias a la aceptación que la emisión radiofónica ha tenido, comenzaremos con este espacio, en donde abordaremos los temas más relevantes de la política en nuestro estado y en el país.
Principiemos. Durante las últimas semanas un conflicto no ha parado de aparecer en las primeras planas de los diarios. Sí, adivinaron. Me refiero al pleito que protagonizan la Universidad de Guadalajara y el Gobierno del Estado. Los pasados días fueron cruciales, pues la muy anunciada "mega marcha" se llevó a cabo, no sin dejar de lado la polémica y los posicionamientos de ambas partes.
Menciono polémica, porque más allá de la noticia de la movilización de aproximadamente 90 mil personas, según cifras de la casa de estudios, la nota fue una visita que atrajo los reflectores, la de Emilio González Márquez, gobernador del estado de Jalisco, que después de un "martes negro", donde no pudo salirse con la suya en ninguna de dos reuniones previas, quiso sacarse la espinita llegando a la casa del ex rector y líder moral de la Universidad, Raúl Padilla, con el supuesto de negociar una solución al problema. De este caso existen muchos trascendidos y pocas certezas. Que si Emilio llegó "un poco tomado" (cosa que no sería extraña), que si la conversación subió de tono, que si negociaron los recursos, en fin, especulaciones al fin y al cabo.
Lo cierto es que el hecho trajo desconcierto y molestia a varios miembros del gabinete que ya se habían trepado al barco "antipadillista", como Alonso Ulloa o Antonio Gloria Morales (secretarios de Promoción Económica y Educación, respectivamente). Y no es para menos, porque, después de defender a capa y espada la postura del gobierno, eso de que salga el "jefe" a platicar con el enemigo, pues no es "de amigos".
Si las intenciones de Emilio eran evitar la marcha, falló. Si eran negociar los recursos para terminar las movilizaciones, falló. Si sólo quería hacer espectáculo, ahí sí le salió el "chistecito".
Algo de admirarse es la capacidad de nuestro gobernador para unir al pueblo. Todos contra él. Porque durante la protesta se pudieron apreciar distintos actores políticos de diversos partidos (exceptuando al PAN, claro está) sumándose a la exigencia universitaria.
La Universidad de Guadalajara no dejará de mostrar su músculo hasta que no vea satisfechas sus demandas y Emilio no dará su brazo a torcer por terquedad y orgullo. ¿Quién aguantará más? Descúbralo escuchando "Política Función", lunes a las 8 de la noche por Radio Fórmula 1230 AM.
La función termina por hoy, pero nos leeremos en la próxima entrega.